Saltar al contenido

“Nada del cuerpo es para siempre, tiene un objetivo trascendental que es el de cuidar el Templo, que manifestándose está con el espíritu vivo de Dios”.

noviembre 25, 2010

Cuando nuestro cuerpo, cuan Templo del espíritu, se enferma, es para hacernos ver  las causas de nuestros errores u omisiones que están sucediendo. Entonces, no tomamos conciencia de esta alerta en nosotros, dejando de lado este aviso que tiene sus efectos en la carne y que se lleva en el dolor y en el sufrimiento de este mal… no entendiendo nada al respecto. Cuando es esa enfermedad la que nos pone al descubierto nuestras propias falencias e incoherencias, nos desmoronamos, nos alejamos y nos refugiamos en nosotros mismos, no volcándonos al refugio de Cristo para que Él tome esta enfermedad y según Su Voluntad nos alivie.

Muchas veces debemos pasar largas enfermedades, por largos periodos o repetidas veces, no entendiendo la causa que nos mantiene en esta condición. El Amor a Cristo se demuestra en aceptar Su Voluntad y de ahí entablar un diálogo sincero y honesto, entregando nuestro Arrepentimiento y Perdón como herramienta liberadora que se nos ha dado. Es decir, la enfermedad nos pone de frente a lo que debemos de superar, y Cristo lo permite porque nos ama y sabe que en nosotros está el asumir ante Él nuestras deudas.

Cuando Cristo dice:

“Anda y camina”, “Tu fe te ha sanado”… tu Arrepentimiento y Perdón, como toma de conciencia para estar sano, te ha liberado y sanado”.

Todo está en nosotros para volver a recobrar la conciencia de que a Él volveremos y que Su Reino está en el espíritu que vive en nosotros. Entonces con esa actitud cuido este Templo que Él mismo restableció, para volver a ser Templo Vivo de Dios.

Nosotros, Sacerdotes Presbíteros, oramos con el enfermo y atribulado y nos fortalecemos de esta acción, que es Cristo actuando ante el atribulado. Ponemos en el enfermo las herramientas que a cada uno nos entregó, para salir triunfantes y vencedores de esta enfermedad: vence quien ha luchado y ha tomado conciencia al lado de Cristo; y muere quien se ha dejado vencer y atribular por lo propio y lo del mundo.

Hoy, en Tiempos de Tribulación, muchos serán los que enfermarán y ya atroces enfermedades asolan al mundo desbastando todo a su paso. ¿Qué debemos hacer para no vernos insertos en esto que inevitablemente vendrá? Cuidar el Templo que es el mismo Cristo viviendo en espíritu en nosotros. Preparándose y purificándose ante lo que vendrá. Y a los suyos que Él considera y que se  construyen y viven En Él, la muerte no los tomará por sorpresa, porque junto a Cristo un Templo Vivo edificado permanecerá.

Hermana Yasna Marmuth.

Sacerdote Presbítero bajo Ablución.

Advertisement
Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.